Hablamos con Josep Pàmies, el defensor de las plantas medicinales juzgado por cultivar marihuana | VICE | España

Josep Pàmies

Josep Pàmies

1 de abril de 2015

Por Alexandra Carrera

Acusa a la industria farmacéutica y a la OMS (Organización Mundial de la Salud) de prohibir el uso de ciertas plantas medicinales, de cronificar enfermedades en vez de buscar soluciones reales y de promover el uso de transgénicos por sus propios intereses. Josep Pàmies es conocido como “el payés de la estevia” y lleva años reivindicando el uso curativo de las plantas medicinales, a través de la asociación Dulce Revolución, con el fin de recuperar la medicina natural. Férreo defensor y divulgador de la agricultura ecológica, este horticultor y activista se ha ganado enemigos en las esferas del poder por afirmar que el ébola y otras enfermedades se pueden curar con soluciones naturales. Su lucha por la defensa de los beneficios de la marihuana para su uso medicinal le ha llevado recientemente ante la justicia por el cultivo de esta planta, en un caso cuya sentencia aún está por determinar.

Josep nos recibe la mañana de un sábado en su Balaguer natal, en las instalaciones de Pàmies Hortícoles el negocio familiar que dirige junto a su hermano Miguel, y donde hablamos con él sobre la particular lucha que protagoniza desde hace ya muchos años.

VICE: Josep, defiendes el uso curativo de las plantas medicinales y afirmas férreamente que las farmacéuticas prohíben su uso por sus propios intereses. ¿Por qué consideras que la comunidad médica da la espalda a los componentes naturales que a menudo utilizan para sus propios medicamentos?

Josep Pàmies: La mayoría de médicos solo han estudiado la parte que la comunidad farmacéutica quiere que se estudie en las universidades. Los médicos hoy en día aplican la medicina según sus propios protocolos, porque si se salen de ahí van a tener sanciones, van a ser expulsados del colegio de médicos.

El Dr. Javier Herráiz, oncólogo durante 3 años en Lanzarote, descubrió que al ir reduciendo las dosis de quimioterapia a sus pacientes, se curaban más y había más supervivencia, hasta que al cabo de tres años sus superiores le dijeron: “O aplicas el protocolo o te despedimos. Si se nos muere algún paciente, vamos a tener problemas y nos van a acusar de no aplicar el protocolo”. Como si el protocolo fuera la panacea. “Pues no hace falta, me voy, porque yo no quiero envenenar con exceso de quimio a los pacientes”, respondió Herráiz, y se fue. Ahora se está rehaciendo, pero lo ha pasado muy mal porque ese era su medio de vida, y tuvo que ser muy duro dudar ya de lo que había aprendido. Hay que tener valentía, sí, pero ahora ya son momentos buenos para salir del armario, los médicos van a tener mucho soporte de la sociedad, porqué están hartos de esta medicina única. No voy a decir que no tenga aspectos buenos pero…

Peter Goetsche presentó hace poco el libro Medicamentos que matan y crimen organizado (Los libros del Lince), donde explica cómo los gobiernos y sus ministerios de salud son manipulados por las farmacéuticas, que los antidepresivos matan más que la cocaína y la heroína juntos, que la aspirina mata más que el sida, o que el omeprazol es el causante de 3.000 fracturas de fémur y de cadera en personas ancianas solo aquí en Cataluña, y aún se siga dando omeprazol por un tubo.

Que lo diga un médico de esa talla y que no pase nada ni a nivel popular, ni a nivel de gobierno, que además el jefe de farmacología de la Vall d’Hebron y presidente del Instituto de Farmacología, Ramón Laporte, haga el prólogo de este libro, se reafirme en que estos datos son ciertos y que los gobiernos no le hagan caso, que esta sociedad aborregada no nos revelemos ni a nivel político ni a nivel social-humano… Esto es una vergüenza. Yo no quiero ser un borrego más.

Pero existe una alianza entre médicos y sanadores que ahora está fructificando en la Asociación Médicos y Sanadores liderada por Paco Barnosell. Esta asociación pretende aglutinar a todas las ciencias médicas bajo el concepto de lo que llamamos la medicina holística. Una medicina en la que no critiquemos, no denunciemos ferozmente solo a una parte de la medicina o el abuso de esta medicina tradicional, que también tiene una parte buena, sobretodo en la parte de diagnóstico, de precirugía, de cirugía, de tratamiento de urgencia con productos químicos en emergencias. Pero en lo que hemos fallado es en el paquete de pastillas que nos llevamos cuando salimos del hospital, y aquí es donde hay que corregir. La propia sociedad se tiene que implicar en algo que es tan sagrado como nuestra salud. El mejor médico somos nosotros mismos. Estamos convirtiendo a la humanidad en seres indefensos, totalmente dependientes y hay que recuperar este instinto, esta intuición, saber qué es lo que tengo que hacer en cada momento.

Háblanos sobre el MMS, también llamado dióxido de cloro o clorito de sodio, y de la lucha por su legalización para su uso terapéutico.

Este producto es un tesoro y es prácticamente gratis. En mi opinión hay que conservarlo y tenerlo como un recurso en casa, para utilizarlo solo en caso de que no se pueda hacer nada más. Yo quizás lo utilice una vez al año, un día, una noche si me veo con una gripe. Un virus no se puede combatir con un antibiótico pero con el MMS sí, por eso decimos el ébola se puede curar con el MMS, porque tenemos la experiencia. La malaria se cura en ocho horas, como se ha comprobado en Gambia y en Kenia, ya que no es un virus, es un parásito, y la hepatitis C también se puede curar con este producto.

A nosotros nos llaman locos y nos acusan de impedir que la gente se trate con lo oficial pero ¿qué problema tienen en probar un producto que es inocuo si cumples con los protocolos de utilización? Si no te funciona ya te pondrán los retrovirales para el SIDA, los interferones o estos nuevos medicamentos para la Hepatitis C que valen 100.000 euros. Ya nos lo pondremos, pero tenemos otro producto que es económico, prácticamente gratuito porque es un desinfectante de aguas natural.

¿Quién decide que se prohíba el MMS?

La OMS. Los ministerios de salud de todo el mundo han perdido su independencia para hacer sus pinitos y esas cosas. Los ministros de sanidad van a la asamblea de la OMS y le dan el poder para el resto del año. ¿Por qué un gobierno elegido democráticamente tiene que obedecer unas normas de un organismo al que nadie elige?

Encima los gobiernos del mundo solo financian a la OMS con un 23 por ciento de su presupuesto de forma desinteresada. El otro 77 por ciento del presupuesto de la OMS viene de farmacéuticas, de Coca-Colas, de Nestlés, de Danones, de Monsantos, viene de Bill Gates con su fundación altruista que no lo es, viene de gobiernos que dicen “esta aportación que te hago condicionada no es para que investigues el ébola gratuitamente, no, es para que investigues medicamentos caros para que luego la gente que tiene dinero los pueda pagar”.

En tu libro mencionas el caso del padre César Hernández.

El Padre César en Burkina Faso y Javi Galindo, que no es un padre, es un padrazo, es un transportista y panadero que ha curado a miles de personas de malaria, de lepra, de ántrax, de ébolacon esas hierbas y el dióxodo de cloro. Por eso nosotros podemos afirmar con rotundidad que el ébola se puede curar con dióxodo de cloro, por nuestra experiencia diaria. Tenemos a compañeros que están allí arriesgando sus vidas con ébolas, malarias, tuberculosis… y todo eso lo curan muy fácilmente. Galindo estuvo a punto de que lo mataran, le arrancaron sus campos de artemisa y tuvo suerte de que intercedieran por él y le salvaran la vida de milagro. La experiencia de esta gente en primera línea es lo que nos da fuerza a nosotros para decir lo que estamos diciendo.

Recientemente ha tenido problemas por la plantación de marihuana para su uso medicinal. De hecho, has comentado que incluso las autoridades policiales te han llegado a ayudar y que nunca se habían puesto con este tema hasta hace bien poco. ¿Cómo está todo el proceso que has vivido?

No son casualidades, es causalidad. Hacía años que cultivamos marihuana porque hay personas que cuando les decía que debían cultivarse ellos mismos su mata ya que una mata no es delito y si tengo que cultivar yo 20, 30 o 40 matas sí que sería delito, me respondían “pero es que ahora ya no tengo tiempo, mi planta tardará seis meses en crecer, tengo cáncer, yo tengo esclerosis múltiple, yo tengo artrosis, artritis reumatoide, que no se me controla con nada, estoy muy mal, etc…”. Con lo que yo acababa diciendo “va, ya te doy un poco, pero yo tengo que cultivar y arriesgar por ti…”. Esos Mossos lo sabían porque también se ponen enfermos los Mossos d’Esquadra y la policía de aquí. Cuando han venido de paisanos también se han llevado aceite de marihuana, y hace unos años dos Mossos me trajeron dos matas gigantes de marihuana aquí y me dijeron “tú vas a hacer un buen uso de ellas, se lo hemos requisado a un tío que lo quería vender como droga”.

Yo estaba tranquilo de que esto era así, pero un día perdimos a nuestra nieta y las casualidades hicieron que Mossos, Policía y ciudadanos que había por aquí debido a las visitas guiadas que hacemos cada sábado, entraran en el pequeño invernadero donde las cultivábamos y las vieron. Los Mossos dijeron “ahora lo hemos visto mucha gente, no solo nosotros que ya lo sabíamos y si no te denunciamos, nos van a denunciar a nosotros por no denunciarte a ti”. “Pues haced lo que tengáis que hacer”, les dije. Fui a declarar el 11 de diciembre y ahora estoy a la espera de que el juez dictamine si habrá juicio o no y qué pena proponen.

Nosotros vamos a defendernos con médicos que han curado a personas, con biólogos como Manuel Guzmán, de la Universidad Complutense que ha demostrado que la marihuana va bien para el cáncer, la esclerosis múltiple y para otros temas que hemos ido descubriendo. La marihuana no es una planta tóxica, y no puede matar a nadie, se ha usado milenariamente y nunca se ha reseñado una sola muerte con marihuana. Es cuando dije, mira: yo cultivo y que sea lo que Dios quiera. Si tengo que ir a la cárcel voy a afrontarlo con toda la tranquilidad del mundo porque sé que dentro de poco esto va a normalizarse.

Ahora se va a legalizar el Sativex, que es THC (tetrahidrocannabinol) sintético. Si tenemos que usarlo alguna vez, lo usaremos pero, ¿para qué usar este fármaco solo para evitar los vómitos ocasionados por la quimio? Yo lo que quiero utilizar es THC y los miles de cannabinoides más que lleva la marihuana, además de otras sustancias, que son casi como un alimento. Porqué cuando la uso en su complejidad, esta planta no solo me evita los vómitos de la quimio sino que me cura el cáncer, incluso de cerebro, de páncreas y la esclerosis múltiple

Esto es lo que hay que divulgar y para lo que hay que arriesgarse, y no creo que pase nada, pero si pasa, tampoco pasará nada. Yo sé que ya estoy de vuelta, que si hay que entrar en la cárcel por eso, prefiero entrar por eso que por ladrón como Pujoles y Bárcenas y todas esas mafias políticas.

La patata caliente está en el tejado del juzgado, que hagan lo que quieran.

Fuente: Vice

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